CASPIAN en Barcelona: Mucho más que un concierto

FS_Caspian_3485Caspian nos ofreceron anoche en La 2 de Apolo, en Barcelona, un concierto que fue muchas cosas más que un concierto. Para empezar fue casi un milagro, ya que la noche anterior en Madrid el grupo tuvo problemas muy serios con su furgoneta tras sufrir varios pinchazos, problemas que sólo se solucionaron cuando un alma caritativa les hizo el favorazo de conseguir cambiarles la rueda in extremis, ya de madrugada, a escasas horas de que todo Madrid se paralizara con ya sabemos todos qué acto de la monarquía.

La última vez que vimos a los de Massachusetts en acción en Barcelona fue en 2012, en la Sala Sidecar, gracias a To Be Confirmed, en una noche en que compartieron escenario con los barceloneses Syberia como artistas invitados. Dos años después, esta vez los principales impulsores del concierto han sido precisamente Óskar y Xavi, batería y guitarra de Syberia, que tuvieron claro desde el principio que querían ayudar a que Caspian volvieran a la ciudad condal como fecha final en la gira ibérica del grupo y que hicieron de promotores esta vez con el imprescindible apoyo de los propios TBC.

El escenario escogido esta vez fue La 2 de Apolo, la que quizá sea la sala con mejor sonido de toda la ciudad, y con el aforo y escenario perfectos para la ocasión. Ante un público aún algo escaso abrieron los austriacos Lehnen con sus temas de dinámicas interesantes y voces melódicas que nos recordaron, en ocasiones, a Junius. Aunque empezaron algo fríos, durante la parte final del concierto les vimos más cómodos y con más garra, y con sus dos últimos temas, los más agresivos de su repertorio, parecieron ganarse al respetable.

Lehnen at La 2 de Apolo Lehnen at La 2 de Apolo

Para cuando llegaron las nueve y media, la sala presentaba ya una más que decente entrada y se guardaba un silencio cargado de expectación. Caspian salieron a escena en la penumbra y sin mediar palabra, con la naturalidad de quien te enseña un truco de magia que lleva toda la vida haciendo, empezaron desplegando ante nuestros ojos y oídos esa delicada maravilla preciosista que es Waking Season. 

Caspian at La 2 de Apolo

Pero quienes pensaran con ese inicio que la noche iba a tirar por derroteros parecidos a los de su anterior visita, con grandes remansos de canciones calmadas y toques electrónicos, se equivocaban: en seguida sorprendieron con la recientemente estrenada Arcs of Command, una de las canciones más duras que les hemos oído hasta la fecha, situada de lleno en territorios post-metal, y que en directo sólo pudo calificarse de demoledora. Nadie diría que se trata de un tema nuevo que apenas han tocado en directo cuatro veces antes de hoy: la rabia con la que lo descargaron nos dejó acongojados, quién sabe si al tocarla liberaron la tensión de la noche anterior, pero la cuestión es que aún nos están temblando las piernas.

Caspian at La 2 de Apolo

A partir de ahí los límites entre canciones se desdibujan y esta crónica deja la estructura habitual de nuestras crónicas: perdonadme, pero es difícil intentar recordar el orden en que suena lo que suena cuando apenas puedes manejar tus propias emociones ante lo que está sonando. Y es que ya lo he dicho antes, lo que Caspian hicieron ante nosotros anoche no fue exactamente ofrecer un concierto, sino más bien llevarnos a todos los presentes de la mano en un viaje lleno de giros, cumbres y acantilados en el que exponernos a nuestras luchas interiores, a la rabia y la alegría inherentes de la vida.

Caspian at La 2 de Apolo

Da igual si les has visto antes, si te conoces al dedillo todas sus obras, siempre hay un elemento de sorpresa al verles: y esta noche especialmente las canciones in crescendo nos cogieron con la guardia baja, las melodías non inundaron el pecho como violentas mareas, los ritmos de batería subieron la temperatura hasta llevarnos a un estado casi febril de euforia, y tuvimos la suerte de sentirnos parte de algo excepcional y precioso. Era imposible no dejarse llevar como en un ejercicio de plena confianza ante estos genios del rock instrumental, capaces de hacerte experimentar sensaciones tan fuertes y contradictorias que no sabías ni que las podías albergar.

Caspian at La 2 de Apolo

Espectaculares momentos de catársis emocional los vividos con La Cerva, The Raven o Ghost of the Garden City (esta última una fiera indomable de muchas cabezas y sangre caliente que en directo no deja rehenes). Nos llevamos una alegría infinita al ver que recuperaban la tríada ganadora formada por Quovis, Further Up y la potencia math rock de Further In, los tres himnos con los que tantos les conocimos hace ya nueve años y uno de los momentos álgidos del concierto.

Caspian at La 2 de Apolo

Ni siquiera importó que en el generoso bis que ofrecieron, a uno de sus guitarristas, Phillip, se le rompieran hasta tres cuerdas sucesivamente: el flujo de música no paró y gracias a su pericia al cambiar las cuerdas con precisión de cirujano, casi a oscuras, el ritmo de la noche no decayó en absoluto. La ya tradicional “batucada” en la final Sycamore, con todos los miembros del grupo baquetas en mano y alrededor de la batería tocándola a la vez en un éxtasis rítmico fue, cómo no, el cierre mágico que merecía esta gran experiencia colectiva. La confirmación musical de que la vida, pese a obstáculos e imprevistos, puede llegar a ser terriblemente bella.

CRÓNICA Y FOTOS: ROSARIO LÓPEZ

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