[CRÓNICA + FOTOS] Death From Above + Le Butcherettes: la Apolo en llamas

20 de febrero de 2018 – Sala Apolo, Barcelona. Promotora: Live Nation. Texto y fotos: Rosario López
En los últimos años, Live Nation nos está dando muchas alegrías en salas de mediano aforo, demostrando que tiene buen ojo no solo para los grandes nombres y las giras de estadio y apostando de nuevo por bandas más underground que a menudo nos regalan noches para el recuerdo. Este concierto fue un claro ejemplo y aún se me dibuja una sonrisa en la cara al recordarlo.

El festín empezaba ya desde los teloneros: Le Butcherettes venían por tercera vez a nuestra ciudad y aprovecharon y de qué manera su condición de banda invitada, con una Teri Gender Bender incendiaria, más poseída que nunca por su música mientras desgranaba himnos como La Uva, I’m Getting Sick of You o Henry Don’t Got Love. Cómo lo disfrutamos y qué auténtica esta banda, las mujeres y el público en general necesitamos más referentes tan poderosos como el de Teri y los suyos.

 

 

 

Cuando aún nos duraba el subidón del inicio de velada, le llegó el turno a los cabezas de cartel: el dúo canadiense Death From Above, que ya sabían lo que era exprimir artísticamente la improbable fórmula batería + bajo muchos años antes de que Royal Blood irrumpieran en la escena rock británica, aunque muchos les hayan conocido a raiz de su vuelta a los escenarios, con su anterior disco. Era su primera actuación en sala en Barcelona y el motivo de su visita era presentar su nuevo álbum, Outrage Is Now!. Pero la misión de la gira no fue obstáculo para que nos volaran la cabeza incluyendo en el setlist joyas anteriores como White is Red, Always On, Virgins o la canción-apisonadora por excelencia The Physical World. Los nuevos temas también nos trajeron grandes momentos: todo el mundo bailando NVR 4EVR, que la banda tocó en directo por primera vez, o con Freeze Me llevando a la gente a la locura desde las primeras notas. Entre pogos, risas, riffs, crowdsurfing y mucho fuzz, una sensación común a todos los presentes: puede que sean ciertos los rumores y que Death From Above no sean grandes amigos fuera de los escenarios, pero viva esa profesionalidad que les permite sudar la camiseta, desgañitarse cantando a la batería y sacarnos a bailar bajo su alud de decibelios.

 

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