[CRÓNICA + FOTOS] Luces y sombras: STANDSTILL despiden “Cénit” en el Auditori

Standstill-PORTADAStandstill llevan varios discos ofreciéndonos algo muy especial en sus conciertos: experiencias que van más allá de la música y que habían sido concebidas expresamente para sus álbumes. Primero llegó 1,2,3 , luego Room. Y el jueves 24 de abril pudimos asistir a la despedida del segundo, Cénit, el espectáculo de aires místicos que acompaña a Dentro de La LuzLa sala tomada por la penumbra. El público en silencio, expectante. Salen a escena Piti, Ricky, Enric,  Faulkner, y junto a ellos, más de una decena de cantantes: los componentes de la coral Cambra16, colaboración de lujo que dotaría por esta noche a las canciones del verdadero sonido con el que habían sido concebidas desde el principio, según explicó después Enric.

Standstill "Cénit" en el Auditori

La solemne ocasión arrancó como el disco, con la inesperada épica de Que no acabe el día,  entre un ya impresionante juego de luces, láseres y proyecciones inspiradas en la cristalera de una iglesia. Dicho (escrito) así quizá no haga juicio a lo que presenciamos, pero mientras la zona central de la platea se quedaba inmersa en un túnel en el que la luz dibujaba acuarelas de humo azul y verde a nuestro alrededor, todos nos quedamos hipnotizados como el niño que ve a un mago sacar un conejo de una chistera por primera vez.

Standstill "Cénit" en el Auditori

Viendo el espectáculo parece claro que en Cénit todo está pensado para sumirte en un estado de ánimo personal e intransferible, en un viaje a tu interior en el que no hay donde esconderse de los pecados y milagros vividos. Al igual que la sensación que a veces te invade al entrar a una iglesia real, en directo las canciones de Dentro de la Luz parecen venir de un territorio hecho de cálidas velas y tinieblas. Territorio donde igual celebras la luminosa ternura de Me gusta tanto, que te entierras en la quieta pesadumbre que late tras ¿Puedo pedir? Con Cénit, entre ídolos religiosos, y cristaleras, vimos como esa naturaleza dual de las canciones se multiplica exponencialmente: Tocar el cielo, sobrevolada por una noche estrellada, casi te arranca una lagrima de feliz  reconocimiento, mientras que los punzantes lasers rojos en Nunca, Nunca, Nunca, acompañados de vertiginosas pinturas renacentistas de almas torturadas, te llevan a visitar tus más profundas angustias.

Standstill "Cénit" en el Auditori

Standstill "Cénit" en el Auditori

Y es que poco queda ya de ese grupo de hardcore de los inicios, crudo y rabioso, que nos sublevó a muchos en la adolescencia. Han sido quince años en los que hemos visto a Standstill zafarse de su historia,  retorcerse entre giros estilísticos, cambiar su idioma de expresión, les hemos visto crecer y madurar, pero en algunas de sus letras late aún cierta oscuridad que, más sabia, supera la que transmitían cuando Enric en pleno estallido punk, se desgañitaba y se lanzaba al público en los conciertos. En noches como ésta, no hacen falta las palabras entre canción y canción, y el público se sabe parte de una ceremonia catártica, única y ritual.

Vivan las luces y las sombras, viva la mística de la calle. Hasta siempre, Cénit.

Standstill "Cénit" en el Auditori

CRÓNICA Y FOTOS: ROSARIO LÓPEZ

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