[CRÓNICA + FOTOS] Shoegaze soñador: ALCEST + HEXVESSEL + THE FAUNS en Barcelona

alcest-TNBarcelona llevaba más de dos años esperando a Alcest. Los franceses tendrían que haber venido en 2012 teloneando a Katatonia en su gira, pero una avería del bus de gira hizo que el concierto se cancelara, para desespero de sus fans. Así pues la noche de ayer tenía ese regusto de revancha del destino, pese a que la banda no consiguiera el poder de convocatoria para justificar el uso de la Sala Apolo. El concierto se acabó cambiando a La 2 de Apolo, pero me atrevería a decir que todos salimos ganando con el cambio, porque la intimidad de la sala, de menor aforo, siempre me ha parecido la perfecta para un concierto de shoegaze.

The Fauns

Desde Bristol llegaban The Fauns, la primera banda invitada de la noche. Trajeron consigo la vertiente más melancólica del shoegaze, con capas y capas de evocadoras guitarras que casi enterraban la lánguida voz de Alison, su delicada cantante. Quizá eso es lo único que tienen a mejorar, la falta de definición de las melodías vocales en algunas canciones en el directo, en contraste con el sonido definido y elaboradísimo de las dinámicas instrumentales de la banda. Eso sí, su directo dejó buen sabor de boca gracias sobretodo a las dos canciones finales, en que pudimos apreciar más la voz: la oscura, casi ochentera y pegadiza With You, y el single con tintes post-rockeros Seven Hours.

Hexvessel

Harina de otro costal fueron Hexxvessel. Los finlandeses se presentaron diciendo que venían de los bosques de Tampere, y realmente consiguieron desde la primera nota sumergirnos en un mundo de bosques inexplorados y oscuros rituales. Su música en directo se vive como una extraña mezcla entre la contundencia y la oscuridad de Swans y los momentos más tranquilos o psicodélicos de los Opeth, adobados por un toque folk en las melodías vocales del inglés Matt McNerney, magnética presencia escénica que con facilidad pasmosa ancla tu atención en sus seguros ademanes a la guitarra y sus cantos hipnóticos. Los duelos violín-guitarra contrastaban con una base rítmica rocosa, con el empaque propio de haber sobrevivido a las circumstancias más extremas. Canciones como Unseen Sun, Woods to Conjure o His Portal Tomb nos dejaron a todos boquiabiertos. Toda una experiencia.

Hexvessel

Empezaron puntuales los Alcest y yo tenía la cabeza aún algo embotada, acabando de paladear aún la sorpresa de los segundos teloneros. Quizá eso me condicionó a la hora de sentir el concierto de los cabezas de cartel, que para mí a nivel personal se quedó en  réplica notable del que había sido el verdadero terremoto emocional de la noche.

Alcest

Neige,  o lo que es lo mismo Stephane Paut, fundador y ente creativo de la banda, salió a escena junto a su banda de directo entre una densa humareda que ya no abandonaría el escenario en toda la noche. En medio de la cálida bienvenida del público, sonaron los ensoñadores coros de la inicial Wings, a modo de intro para Opale, tal y como comienza su recién estrenado disco, Shelter. Summer’s Glory, de su trabajo anterior, fue la tercera de la noche y para mí la que mejor sonó, con su toque soñador y alegre, casi como un mantra que canta a la vida, y ahí el público definitivamente se metió en el concierto.

Alcest

Hay que decir que en su vertiente más melódica, la voz se oyó de manera desigual durante el concierto, resultando a veces abrumada ante el volumen de los instrumentos, tocados eso sí con extraordinaria pericia por la banda de directo que acompaña a Stéphane y a Winterhalter, el otro único miembro fijo de la banda desde 2009. Eso hizo que en ocasiones la experiencia perdiera cuando se trataba de las canciones nuevas, y es que la voz sólo conseguía destacar de verdad en las canciones más antiguas con una vertiente más metal y voces guturales, como Percées de lumière). Creo que fue con ellas, con el lado más oscuro del país de las hadas al que se refiere el cantautor con las que se entregó del todo el público.

AlcestAún así, y aunque en ocasiones el directo para mí acusó esa “falta de sangre” propia de los grupos muy técnicos o de los proyectos de un solo hombre, fue un buen concierto que sin duda pareció dejar contentos tanto a los fans antiguos como a los nuevos.

Crónica y fotos: Rosario López

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