[CRÓNICA + FOTOS] Rhythm & blues en estado puro: THE EXCITEMENTS en Music Hall

2013-11-23_The Excitements_8939_PORTADAHacía tiempo que se empezaba a percibir una especie de murmullo en Barcelona, eran muchos los que contaban maravillas sobre ese grupo que había tomado al asalto el circuito de salas de conciertos de la ciudad: The Excitements. Por fin ayer tuve la oportunidad de presenciar su directo con mis propios ojos en Music Hall, donde recalaron con su Never Ending Tour tras su segundo disco, Sometimes Too Much Ain’t Enough 

The ExcitementsY aún estoy recuperándome. La noche prometía: la sala, con ese escenario tan retro que hacía honor a su nombre,  parecía ser el escenario perfecto para la ocasión, y el abundante público no quitaba ojo del escenario incluso antes de que apareciera la banda. Pero claro, entonces vimos que salía el mítico Flowers a presentar al grupo: Esta noche tendréis el gran placer de escuchar auténtica música negra americana (…) Os presento a la banda que están aquí detrás, no son de Detroit, ni de Michigan ni de San Francisco, son de Barcelona. Y un pensamiento sobrevoló la cabeza de la mayoría de los presentes: esto va a ser histórico. Luego nos daríamos cuenta de que no exagerábamos, ni Flowers (que había hecho mención a algunos de los grandes nombres de la música negra como referencia en su discurso) tampoco.

The Excitements

La noche dio comienzo con una interpretación de la instrumental Chicken Pickin’ que rozó la perfección y empezó a preparnos para lo que venía, y que sirvió para que el guitarra fundador, Adrià Gual, presentara uno a uno a los músicos de la banda como es debido, al más puro estilo Big Band. Al segundo asalto irrumpió en escena la carismática vocalista de origen mozambiqueño, Koko Jean Davis, que nos regaló una arrebatadora versión de Take the Bitter And The Sweet, de Muddy Waters. Unos minutos en que nos tuvo a los presentes en vilo ante su portentosa voz.

Entonces llegaron Don’t You Dare Tell Her y I Found a Little Girl-I Found Myself a Man y ahí definitivamente la temperatura en la sala empezó a subir, y es que lo de esta chica no tiene nombre. Menuda y delgada, asombra lo que se crece sobre el escenario gracias a su aplastante seguridad en sí misma, combinada con raudales de simpatía y una energía inabarcable: básicamente mi idea de la frontwoman perfecta. En los medios tiempos, su voz derrite y pone el vello de punta. En los temas más rápidos y rítmicos, sus bailes frenéticos y desenfadados y su presencia escénica en general nos recordaban incluso a la grandísima Tina Turner en su juventud. Y ese no es un nombre que yo mencione en balde.

The Excitements

Así que tendréis que perdonadme si no os menciono en detalle el orden del resto de las canciones que la banda tocó durante esta noche mágica, porque a la tercera canción con Koko delante y esa banda que funcionaba como una maquinaria de soul perfectamente engrasada, perfecta mezcla de nervio y elegancia, yo ya estaba totalmente hipnotizada por el mejor show de rythm and blues que he tenido el placer de ver en directo. Así que esta crítica no será racional, sino visceral: tanto como la actuación que vimos, pura dinamita. Ecos de Aretha Franklin, de Nina Simone, de Barbara Stephens. Y los pies que se te ponen a bailar sin pedir permiso. Guiños al público, como cuando Koko dedicó Ha, Ha, Ha a las mujeres de quienes muchos hombres se piensan que somos máquinas, o cuando se agachaba para cantar coquetamente a las primeras filas. Un directo que te abstrae del mundo exterior, apuntalado por una base rítmica infalible, pianos llenos de clase, una sección de viento con gran protagonismo y dos guitarras con un feeling tremendo.

Así que recordad el nombre, The Excitements, y no os los perdáis cuando volváis a tener la oportunidad de verles. No todos los días se puede decir esto, pero damas y caballeros: ha nacido una estrella.

The Excitements

Crónica y fotos: Rosario López

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