Evanescence, Poppy y Nova Twins emocionan en Badalona

01/01/2026. Evanescence + Poppy + Nova Twins – Pabelló Olímpic de Badalona. Promotora: Doctor Music. Texto: Rosario López. Fotos: Doctor Music. Si ha habido un concierto este otoño capaz de atraer a generaciones muy distintas, ese ha sido el que aunó a la tormenta perfecta de talento femenino en el Palau Olímpic de Badalona: un cartel estelar capitaneado por Amy Lee y sus Evanescence, con Poppy y Nova Twins como artistas invitadas.

SAbriendo la velada y desde Brighton, un torbellino que ya cuentan con una gran fanbase en el Reino Unido, Nova Twins. Si estáis pensando en el caso típico de esos primeros teloneros en un concierto de gran tamaño, amedrentados ante un público que no es suyo y un escenario que se les queda grande, ya os podéis olvidar: el caso de Ne Nova Twins fue justo lo contrario y lo que presenciamos fue una llamada a la diversión más gamberra. Amy Love y Georgia South se bastaron para llenar el escenario y convencer a un público que se enfrentaba a ellas un poco «a puerta fría». En apenas seis canciones y con una puesta en escena física como pocas, se metieron al respetable en el bolsillo tirando de carisma y con una propuesta de rock industrial con extra de distorsión capaz de conectar tanto con los fans de Evanescence más jóvenes (con Hummingbird casi escorándose hacia un R&B oscuro) como con los más veteranos con NOVA o Cleopatra. «How are your energy levels?» preguntaban antes de descargar la explosiva Choose Your Fighter, y el público estuvo a la altura del reto. Con Glory acabaron con su ya mítico «pino-puente a dos bandas», dejando el pabellón altísimo y asegurándose un buen puñado de nuevos fans. Ojalá vuelvan pronto con su propia gira. 

La siguiente en saltar al escenario fue la estadounidense POPPY, en la que ya es la segunda visita a Barcelona tras su éxito el año pasado, cuando pudimos disfrutarla teloneando a Babymetal en Poble Espanyol. Si Nova Twins acababan de tomar el escenario al asalto, saltando y corriendo y buscando la cercanía constante con el público, Poppy nos volvió a demostrar que enfoca sus conciertos desde un ángulo diferente, uno que cabalga entre las explosiones de furia y los dejes de diosa de hielo inalcanzable. Flanqueada por su banda de enmascarados infalibles, por ejemplo, la veíamos abandonar el escenario entre canción y canción, como si cada comienzo de tema fuera una nueva oportunidad de impresionarnos, y a pesar de lo extraño de ese comportamiento, impresionados quedamos ya que Poppy está, vocalmente, en un estado envidiable, y cada vez la vemos con más confianza en sí misma en sus actuaciones. Desde el balazo industrial inicial que fue Have You Had Enough? Poppy demostró estar a la altura de la ocasión, repartiendo actitud y esa mezcla de gritos agresivos, fry y voz melódica que se ha convertido en su especialidad, e incluso tocando la guitarra en la sosegada Vital. Como único pero: contando con espacio para once canciones, podría haber aprovechado para hacer un repaso picoteando por toda su discografía enfocada al metal y darnos ese gustazo a sus fans, pero en su lugar decidió enfocarse casi en exclusiva en sus dos últimas referencias: Empty Hands y Negative Spaces, una decisión que afectó algo a la variedad estilística del show. Aún así, con la contundencia de Scary Mask y Public Domain se metió hasta el último rezagado en el bolsillo, y con V.A.N (esa colaboración que tiene a pachas con Bad Omens) nos puso a todos a gritar aquello de «Violence Against Nature». Y, aunque la gente de las primeras filas no te dieran bola cuando intentaste crear un wall of death para no perder sus sitios, la ejecución del setlist rozó la perfección con la punta de los dedos. Por último, si no le mencionáramos estaríamos haciendo un flaco favor a la experiencia completa: el baterista que acompaña a Poppy, Ralph Alexander, como siempre, fue de lo mejorcito de su directo, un máquina que aúna técnica y feeling y que le debe envidiar a Poppy media industria. 

Con el Palau a reventar a escasos minutos de empezar Evanescence, la expectación para verles estaba por las nubes. No en vano, a pesar de ser muy queridos por el público barcelonés, las visitas de Evanescence desde su primera visita en el Doctor Music Day, allá por 2003, han sido escasas, por lo que cuando se confirmó esta gira las entradas no tardaron en agotarse. Los estadounidenses armaron esta gira para presentar su último trabajo, Sanctuary, y como en una gran declaración de intenciones dieron comienzo con el tema homónimo de este, seguido de otro tema nuevo Tell Me When You’ve Had Enough, que demostró que no hay que la banda no necesita tirar de clásicos para ponernos el vello de punta.  Con Afterlife y Rapture acabaron de priorizar esa nueva etapa, más contundente, sin renunciar a esa combinación de melodías envolventes, atmósferas oscuras y dramatismo que define su identidad. Amy Lee continúa siendo el corazón de una propuesta en la que el piano y las guitarras conviven con un sonido fresco que no necesita tirar de nostalgia para meterte dentro del concierto. Gran muestra de la confianza que tiene la banda en su estado de forma actual es que se permitieron «descorchar» uno de sus grandes himnos muy al comienzo del concierto: Going Under fue solo el quinto corte y nos tuvo el corazón en un puño a todos, con la increíble descarga vocal de una Amy Lee extática, más a gusto imposible en su piel, y la complicidad que mostró durante su actuación con Troy McLawhorn y con Emma Anzai, la nueva bajista de la banda. Volviendo a mirar atrás, Amy se sentó al piano por primera vez para deleitarnos con Lithium, uno de sus temas más personales de la primera época, para enlazarlo allí mismo con la nueva Like You. Antes de la intensa Call Me When You’re Sober Amy Lee instó a sus fans a no conformarse quedándose en relaciones con personas que les hicieran sentirse menos de lo que son: imposible no emocionarse con ese momento final antes de la primera nota en que nos dijo: «sé que es muy difícil, pero os lo digo por experiencia». 

Y, por supuesto, quedaba espacio para los himnos. Bring Me to Life volvió a conectar con aquella generación que descubrió en Fallen una puerta de entrada a un rock tan accesible como sombrío, mientras que My Immortal, con todo el Palau tomado por las luces de los móviles agitándose como luciérnagas, recordó la capacidad de Amy Lee para emocionarnos con su fuera y vulnerabilidad. Quien asistiera a este show esperando un simple ejercicio de nostalgia, salió boquiabierto ante el poderío inesperado de un show más vigente que nunca por su cuidadísima producción (impresionantes los juegos con sus pantallas, la clásica y la empinada, y los efectos con fuego) pero sobre todo con la potencia que destila la banda independientemente del año de la canción que estén tocando. 

En Badalona, pasado y presente encontraron un mismo punto de encuentro. Porque Evanescence no son únicamente la banda de una época: son una forma de entender la emoción a través del rock, con la oscuridad como refugio y la voz de Amy Lee como hilo conductor más grande que la vida. Dos décadas después de su explosión internacional, esta banda sigue teniendo historias que contar, y lo hace alto y claro. Y ahí estuvo Wide Open Heart para demostrarlo, poniendo el punto y final al concierto, reivindicando el presente de la banda y un futuro que se presenta mejor que nunca. 

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