[CRÓNICA + FOTOS] Trono de Sangre + Toundra: músculo e inteligencia en una noche de fuertes emociones

16243887498_3476a5272b_kEsta es una de esas crónicas especiales que se dan aproximadamente una vez al año, que es cuando nuestro corresponsal en el país del sol naciente, Alejandro Morales (dato curioso, es el hermano gemelo de nuestro corresponsal madrileño Sergio Morales), nos viene a visitar a Madrid, y coincidiendo con estas fechas, siempre buscamos un concierto interesante para que nos hagan una crónica a dos bandas entre los hermanos.

Y que mejor concierto que la presentación del cuarto álbum de Toundra el pasado 29 de Enero en la sala Joy Eslava de Madrid. A continuación tenéis la crónica de lo allí acontecido.

La noche comenzó con el grupo madrileño Trono de Sangre (en una obvia referencia a la obra maestra de Akira Kurosawa), que tenían la complicada tarea de abrir para un grupo de postrock/postmetal cuyo estilo es muy diferente al suyo. Sin embargo la mezcla de math metal, screamo y punk de este cuarteto ofreció al público no sólo musculo y “zapatilla” como ellos mismos indican en su web, sino también paisajes sonoros complejos y cambios de ritmo muy interesantes.

Trono de SangreTrono de Sangre

Las voces (ofrecidas por tres de los miembros del grupo) en muchas ocasiones eran difíciles de distinguir y por tanto se transformaban en una más de las capas en la paleta sonora que nos ofrecieron. Uno de los temas que parecían ser más conocidos por el público fue Mona Lisa un tema que empieza suave para luego reventarlo con una batería arrolladora sobre la cual sobrevuela un riff de guitarra complejo, el bajo en este tema también tiene un gran protagonismo en la sección “suave” del corte, para luego volver a subir in crescendo hasta un final épico con el solo de guitarra.

Trono de Sangre
Trono de Sangre

La banda terminó su set con Saló, otro complejo tema que es a la vez brutal y delicado, y cuyas letras (centradas en la muerte) resume el tono general de los temas de este grupo, que en general son cortos, directos, y de temática oscurantista, pero que pueden alcanzar un nivel de complejidad técnica muy interesante. Sin duda fue una gran elección para empezar, puesto que despertaron al público del sopor tras la espera en la fría noche madrileña, y sin duda ganaron más de un fan esa noche.

Trono de Sangre
Trono de Sangre

Y salieron por fin Toundra, los grandes protagonistas de la noche, y el público enloqueció. Tras una breve introducción se lanzaron con el tema Strelka, que también abre su nuevo LP, IV, un tema que empieza muy rápido para pasar a ritmos muy delicados y terminar subiendo el ritmo de nuevo. La capacidad que tiene este grupo para moverse entre la sutileza del postrock y la caña del postmetal es digna de mención, y quizás es su seña de identidad más fuerte.

Toundra
Toundra

Continuaron la actuación con Marte, un tema de su anterior LP, y que tiene un gran protagonismo de la batería y percusión, para lo cual requirieron la presencia de dos percusionistas extra. Magreb, de su LP, II, fue uno de mis favoritos esta noche, el bajo toma protagonismo, y mientras la batería mantiene un ritmo más bajo, las guitarras y el bajo crean ritmos repetitivos en la mitad posterior del tema, que también va cargado de tintes arabescos.

Toundra
Toundra

A Magreb le siguió Lluvia, del nuevo LP, un tema con toques apocalípticos, algo que dejaron ver en las proyecciones de imágenes de un lobo, y de una cabeza cubierta con el cráneo de otro lupino. Musculo y ambientación son las palabras que mejor definen este tema. Belenos tuvo acompañamiento de cuerdas, guitarras acústicas y un “bajolele” y fue realmente emocionante ver cómo se desenvuelven al crear una versión más “desnuda” que la del disco. Sin duda todos los miembros de este grupo son técnicamente impecables en directo, pero no deja fuera la posibilidad de cierta improvisación.

Toundra
Toundra

Requiem continúa en esa línea, un tema precioso que empieza con una suma delicadeza para terminar con tonos de esperanza con el acompañamiento de viento un tanto “mexicano”. Kitsune, uno de mis temas favoritos y single del nuevo LP fue uno de los puntos álgidos de la noche, aunque Zanzíbar, un tema increíblemente épico que le siguió, logró hacer que el público diese palmas y se entregase por completo al cuarteto madrileño.

Toundra
Toundra

Cielo Negro, del álbum III, fue un tema mucho más directo y quizás algo menos complejo, pero se podía ver cómo el grupo se lo estaba pasando en grande tocando, y con su buen rollo la energía de la sala subió a niveles increíbles. Debido a que se le rompió el pedal de la batería, los tres miembros restantes improvisaron un interludio de toques siderales que no parecía improvisado en absoluto. Oro Rojo es un temazo brutal, pero la energía de la sala parecía haber bajado un poco al inicio de la canción, a pesar de la poderosa percusión que lo inicia, sin embargo para el final (épico es decir poco) del tema el público estaba de nuevo revitalizado y vibrando con cada nota (y aplaudiendo al ritmo de las secciones más melódicas).

Toundra
Toundra

Bizancio, otro tema favorito del público y del que subscribe, volvió a subir la energía de la sala hasta el techo, para luego pasar a una sutil sección con acompañamiento de guitarra acústica e instrumentación de cuerda con violines y violonchelo que tomaron por unos minutos el protagonismo del escenario, tras lo cual los dos guitarristas principales volvieron a subir al mismo y terminaron el tema con caña de la buena. El único “encore” de la noche fue Medusa, un tema de su primer LP, otro tema muy directo y más cercano al metal que al postrock, que hizo que el público se dejase el resto de las energías en la sala Joy Eslava. La larga ovación tanto al grupo, que lo pasó en grande y estaban emocionados, como a toda la troupe de artistas invitados, evidenciaron la realidad: Toundra están en su mejor momento y no parece que vayan a bajar de su trono en mucho tiempo. ¡Larga vida a los nuevos dioses del postrock español!

CRÓNICA: ALEJANDRO MORALES
FOTOS: SERGIO MORALES

Sergio Morales

About Sergio Morales

Anton Corbijn hizo que descubriera una manera de trasladar la magia de la música en imágenes, abriendo un mundo hasta entonces desconocido para mi. Desde ese momento intento conseguir lo que él hace tan bien, captar un momento especial dentro de un concierto. Desde 2014 formo parte de la maravillosa familia de Flashes And Sounds.

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