Pop vs ruido: “Join The Dots”, TOY

TOY218Nos disponemos a escuchar el segundo álbum de TOY, Join The Dots. Un disco que ha llegado pronto, cuando aún resuenan firmes en nuestros oídos las ululantes distorsiones de su debut homónimo, ese disco marcadamente shoegaze, que tantas cejas levantó y tantas alegrías nos dio. Un disco que nos había dejado con ganas de repetir.

Comenzamos con la instrumental Conductor, entre desarrollos ruidistas y con una carga importante de tensión in crescendo que es la columna vertebral de la canción. Este tema no anda tan lejos de algunos de los temas que nos enamoraron en su debut, y nos decimos que quizá el grupo ha tomado definitivamente la senda del shoegazing oscuro que tan protagonista era en su primer disco. Pero entonces irrumpe You Wont Be The Same, toda melodías luminosas y pop, con cierto toque setentero, y como si el nombre de la canción fuera una señal, percibimos que efectivamente este disco no va a ser lo mismo. Transcurre As We Turn, y me apena decir que con ella llega la primera vez que no le encuentro a una canción de Toy ese factor wow que les distingue de otras bandas indies. Sí que lo hay (y en abundancia, aleluya) en el single Join The Dots, digno poseedor del honor de que el disco se llame así. Aquí sí que tenemos el lote completo: la sección rítmica palpitante, el toque retro que se las apaña para sorprender, las melodías vocales intrigantes, los originales teclados, las letras sobre viajes en el tiempo y los coros preciosistas. Y cómo no, el estallido noise final que hace que uno se imagine a la canción saltando por la ventana y emprendiendo el vuelo. El factor alucine.

Un punto álgido que llega demasiado pronto en mi opinión y que afecta la impresión sobre las canciones que le siguen: To A Death Unknown suena noventera pero nos deja deseando que le hubieran dado otra vuelta de tuerca a su desarrollo, la misma que le falta a Endlessly. Llegados a este punto, la llegada del tempo un poco más agitado y esa línea de bajo contagiosa y bailable de It’s Been So Long sabe a agua de mayo, aunque de nuevo parece que nos estacamos con Left to Wander, que resulta agradable pero acusa una cierta falta de personalidad.

Por suerte viene al rescate el final del disco, con tres temas que suben mucho el listón. Too Far Gone To Know nos lleva a terrenos inexplorados, un microviaje de tan solo cinco minutos de duración en que nos dejamos guiar por los teclados y otros sonidos intrigantes. Frozen Atmosfere saca el máximo partido a la voz lánguida de Tom Dougall, como en los mejores momentos del disco debut, y te da ganas de sumergirte una y otra vez en ese estribillo nostálgico. Y como colofón final Fall Out of Love sigue con lo que se intuye como una tradición: acabar con una pieza de nueve minutos y medio (9:52 hace en este caso y 9:53 en el caso de Kopter, que cerraba el debut). Y no sólo eso sino que es de lo mejor que Toy han escrito nunca, con cambios inesperados, juegos rítmicos, melodías juguetonas, distorsión, mucho ruído y un buen crescendo final de los que nos gustan. Así sí.

En definitiva, con Join The Dots parece que la banda ha dado preferencia a su registro más pop, pese a que al final son precisamente los temas más ruidistas y progresivos los que acaban redimiendo al conjunto. Un disco que aunque nos gusta, nos deja la sensación de que quizá ha llegado demasiado pronto. De que quizá de haberse lanzado con un poco más de tiempo, madurando más algunas de las canciones, hubiera sido un disco ya no bueno, sino perfecto.

4-estrellas-M

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