Festival Cruïlla. 8 al 11 Julio 2026. Barcelona, Fòrum. Organiza: Cruïlla. Texto y fotos: Mariano Antón. Foto de cabecera: Katya Vlasova.
Como viene siendo habitual, cada julio el Cruïlla reúne en Barcelona una amalgama de sonidos de lo más diversa, en un ejercicio de mezcolanzas estilísticas que sería la envidia de la más alta coctelería. Este año 2026 las diferentes propuestas del festival, cada una es su estilo, se desempeñaron a un gran nivel, os lo contamos en esta extensa crónica visual, que esperamos disfrutéis tanto como nosotros al realizarla.

MIÉRCOLES
El miércoles, arranque del festival, suele ser el día dedicado a las propuestas de corte más urbano y aquellas con un público objetivo más joven. Brillaron con luz propia SIGRID y YAMI SAFDIE, gran afluencia de público a un algo rezagado SEN SENRA.
SEN SENRA
SIGRID
YAMI SAFDIE
JOAQUINA
SADIE JEAN
GRETA
BACILOS
JUEVES
El salto generacional para el jueves 9 es de los que dan vértigo: GARBAGE, PIXIES, SUEDE como carta de amor al indie noventero, con la adición de STANDSTILL y MAIKA MAKOVSKI, entre otros.
Sin duda, unos de los triunfadores de la noche fueron GARBAGE, con una Shirley Manson enérgica, dominadora y cómoda en su papel de maestra de ceremonias, celebrando la vida en todas sus variantes… Con su dedo predicador —al más puro estilo Nick Cave— y defendiendo un repertorio que, pasados los años, no da un solo paso atrás. La solidez de unos temas con 30 años que siguen sonando potentes, directos, bailables.
Algo similar sucede con Pixies, en este caso sin que medie una sola palabra entre tema y tema. Sus tres primeros discos son impecables, no tienen un mal tema, y esto, unido a un Joey Santiago descomunal, con la gorra fuera, da como resultado un bolo de alta intensidad.
La culminación de la noche correspondió a SUEDE, con una combinación de los factores antes mencionados —cancionero perfecto también aquí— y la variable Brett Anderson y su energía inagotable, imprescindibles.
En el arranque de la jornada, pudimos asistir a la fiesta de cumpleaños del Viva La Guerra de STANDSTILL. 20 años cumple la criatura, parecía que era ayer. El efecto 2000 era considerar algo del 98 como vintage, y una canción del 2002 como de “hace dos días”. Mismas coordenadas, un abanico de temas que garantizan un desempeño tan impecable como enérgico. Marca de la casa.
Queremos destacar también a MAIKA MAKOVSKI, trovadora aguda, finalizando su gira… que, lejos de dejarse ir viendo la meta tan cerca y bajo un sol de injusticia, se vació como si este concierto fuera el único.
GARBAGE
PIXIES
SUEDE
STANDSTILL
MAIKA MAKOVSKI
VIERNES
El viernes también fue un día de grandes nombres; The Black Crowes y David Byrne dieron grandes conciertos, que no comentaremos por carecer de fotos para ello —recordad que nuestras crónicas son eminentemente visuales—. Día bailongo con EZRA COLLECTIVE y ZAHARA RAVE, la sorpresa/no sorpresa de ARDE BOGOTÁ —anunciados como Bigger Splash— y el tecno flatulento de MEUTE —lo siento, sigo sin entrar en esta banda— que, a pesar de filias y fobias personales, pusieron al ídem a bailar.
EZRA COLLECTIVE
MEUTE
ZAHARA RAVE
ARDE BOGOTA
SABADO
El sábado 11, último día, también apostó por la energía transmitida por el camino más corto como leitmotiv de la jornada. Espectaculares THE HIVES, con el histrionismo y el castellano agresivo-festivo de Pelle Almqvist, y el mejor ejemplo de la dupla eficacia-eficiencia: jamás nadie consiguió que bailara más gente con menor gasto de acordes.
Ya tenía olvidado a JOVANOTTI, recuerdo agradable de adolescencia con una gran banda y la sorpresa inesperada de LA FLACA de JARABE DE PALO. Más sorpresas, como la explosión soul-funk-góspel… y todo lo que se mueve, de JON BATISTE. El de New Orleans es un talento puro que se atreve en medleys con “La garota de Ipanema”, bandas sonoras y estándares de todo tipo, además de sus composiciones.
Previamente disfrutamos del desparpajo de CHIQUITA MOVIDA y la posibilidad de poder ver en directo esa joyita que son MIDNIGHT GENERATION y su querencia por un funk/disco pasado por el filtro de sintes ochenteros. Su maravilloso abuso de las talk-box y los sonidos retro te dan ganas de subirte al Testarossa cabrio del OUT RUN y recorrer las carreteras de la costa hasta el año que viene, hasta que vuelva a ser tiempo de CRUÏLLA.
